Querido futuro fotógrafo profesional: prepárate

Cuando decides ser fotógrafo profesional, siendo ésta tu vocación y pasión, la ilusión (y quizá también la inconsciencia, que suelen ir a la par) te inunda el corazón. Imaginas una vida persiguiendo "la fotaza", una vida provocando la sonrisa a tus clientes por tus fotografías, una vida comentando con tus compifotógrafos las últimas novedades de la profesión, una vida en la que luchas por un sueño... tu sueño. Sin embargo, la realidad no suele ser tan dulce. Una realidad que cualquier persona que desee adquirir un servicio fotográfico, debería tener en cuenta... así como aquellos que estén pensando en dedicarse a la fotografía como profesión (si va a ser como hobbie, nada de esto te afectará).

Para aquellos que quieran ser fotógrafos profesionales, pondré aquí algunas frases que vais a tener que escuchar de algunos "clientes", unas literales, otras con cierta ironía pero, lamentablemente, ciertas:

"Qué bonitas fotos saca tu cámara", "¿tengo que pagar por las fotografías, no se puede pasar en un usb y ya está?", "¿por qué tengo que ir a tu ciudad a recoger mis fotos de boda si vivo a 20km? ¡me queda muy lejos! ya, ya sé que he contratado a un fotógrafo de esa ciudad, pero después quiero servicio a domicilio gratis", "¿por qué he recibido 70 fotografías, cuando yo he contratado y leído que eran 50? ¡quería 100, aunque nunca te lo haya dicho!", "has ganado más que yo en una semana, te puedo exigir lo que yo quiera, como a mí me exige mi jefe", "ya sé que tengo más fotografías de las que he contratado, pero quiero también aquella fotografía que sacamos en determinado rincón, ¡debe estar!", "no tenía ninguna peculiaridad antes de la boda, pero después de la entrega, tengo todas las del mundo y las vas a obedecer cuando a mí me de la gana o si no se va a enterar todo el mundo de lo mal fotógrafo que eres", "quiero que nos comuniquemos como digo, porque a mí me gusta así", "un fotógrafo debería entregar todas las fotografías en color", "un fotógrafo debería entregar todas las fotografías en blanco y negro", "¿qué pasa, que no puedes sacar fotos igual estando en un sitio oscuro y pequeño rodeado de gente que saca también fotos con su móvil y dándote sólo unos segundos para ello?", "¿qué pasa, que si llego más de media hora tarde a una sesión de una hora y pico, no vas a poder sacar las mismas fotos que en una sesión en la que has podido aprovechar hora y pico? me da igual, ¡tienen que estar ahí esas fotos!".

Obviamente, no siempre vas a escuchar esta clase de cosas (o peores). No siempre te van a faltar al respeto y hablar borde. A veces aparecen clientes que te sonríen, que son amables contigo y que te tienen en buena consideración (esto vale oro y te devuelve la esperanza en la humanidad), lo cual, indudablemente, afectará a tu trabajo positivamente. No hay nada como trabajar cómodo, o al menos no temiendo que te vayan a dar una puñalada por la espalda. 

Si el abrazo viene con una sonrisa y un poco de respeto por su trabajo, ¡mucho mejor!

Sin embargo, pese a la diversidad de clientes que puedas encontrar y que más que probablemente algunos (los llamaremos "clientes" entre comillas) te den buenos disgustos, esto es solo el principio. Tu profesión tendrá las siguientes cualidades, dignas, quizá, de la serie de Juego de Tronos, especialmente en España:

  • Después de un IVA del 21% e impuestos (tales como la seguridad social), te quedará aprox. la mitad de lo que le has cobrado al cliente. Es decir, si tu precio es de 100€, ganarás unos 50€, sin tener en cuenta que esos 50€ irán a parar a tu propia supervivencia y no a tu disfrute.
  • No tendrás un horario concreto, en el que, una vez terminado, te puedas olvidar de tus deberes y disfrutar de tu gente. No tendrás la certeza de si mañana te va a salir algo o nunca, y de si vas a poder pagar, por tanto, las facturas.
  • No serás capaz de hacer bodas cinco días a la semana, como en un trabajo normal. Morirías. Probablemente, ni siquiera puedas hacerlo una vez a la semana. Las bodas son lo que, mayoritariamente, da de comer a un fotógrafo y, además, son hermosas y emotivas. No obstante, suponen un desgaste, una carga de trabajo, y una responsabilidad, que no es muy recomendable para el corazón. Si eres una persona responsable, que necesita hacer su trabajo bien, vas a comenzar a tener insomnio, entre otros. Nada te garantiza que el día de la boda, tengas una accidente o haya una avería en la cámara que no puedas evitar. Tendrás que tener dos cámaras, pero, a no ser que hayas nacido en una familia acomodada, la segunda cámara, la de emergencia, no será todo lo buena que te gustaría.
  • Probablemente te arruinarás, desde el comienzo de tu negocio, por lo que vale un equipamiento fotográfico profesional y sus respectivos seguros.
  • No, probablemente te arruinarás antes, cuando tengas que pagar por tu formación. Porque, lamentablemente, la fotografía no es darle a un solo botón, aunque algunos "clientes" así lo consideren. Tendrás que hacer el trabajo de un profesional, en segundos, en cualquier lugar y condición, con una efectividad del 100%, porque, hazme caso, algunos te lo van a exigir. 
  • Eres un humano, pero más te vale empezar a ser una máquina. No puedes enfermar, ni tener accidentes.
  • Darte a conocer gratis te va a quitar muchas horas al día...teniendo en cuenta que tienes que dormir 8 horas (aunque lo vayas a hacer menos), que tienes que atender a los clientes por todos los medios, que tienes que hacer sesiones para ganar dinero, que tienes que comer y demás necesidades humanas. Es decir, serán muchas horas y probablemente no puedas hacerlo todos los días. Pese a ello, tu página web no estará ni en la primera página de Google.
  • Con la ruina económica que vas a tener, no creo que vayas a poder pagar por marketing, por mucho que lo estés pensando ahora. Vas a tener suficiente con cualquier otro servicio que necesites. Las empresas, incluso el Estado (que te va a cobrar más de 100€ por registrar tu marca comercial), te van a tratar como una empresa, así que los precios van a ser de empresas no de particular. No, no vas a poder permitírtelo, a no ser que te endeudes. Y, de ser tú, (intro consejo muy sincero 1) preferiría cerrar un negocio antes de endeudarme. Una deuda sí que no tiene piedad... 
  • ¡IMPORTANTE! Te vas a encontrar con un trabajo nada valorado, subjetivo y pisoteado. Es decir, cuando termines de editar esas 200 y pico fotos con todas las horas que supone, no vas a poder suspirar de alivio. Prepárate, porque cada cliente es un mundo, pero los "clientes" suelen tener en común que saben más de tu profesión que tú. Y no van a tener piedad, ninguna. Considerarán que te han pagado una millonada y que, por ello, tendrán derecho a que les bajes la luna si les apetece. De otro modo, te enfrentarás a que hablen mal de ti o, peor aún, que te pongan un comentario público negativo en la red. ¿Recuerdas esas horas al día que dedicarás a darte a conocer? Probablemente se vayan a la mierda con un solo cliente, así como toda tu trayectoria. Y, si eres joven y ya no das mucha confianza, con que solo alguien diga que eres un mal fotógrafo, adiós. Probablemente, te veas obligado a atender con una sonrisa muchos abusos, que, después digas que no lo vas a volver a aceptar, pero que, por no llegar a fin de mes, no te quede otra opción. Eso sí, (intro consejo muy sincero 2) los precios tienen que ser para ti innegociables. Puede que tengas que escuchar que eres caro por parte de tus clientes y barato por parte de tu competencia, pero lo que tú necesitas para hacer ese trabajo, sólo lo sabes tú y eso no lo olvides nunca
  • No siempre tus trabajos van a ser en tu ciudad. Y aquí se plantea otra cuestión, el tema del transporte y, no sólo por el hecho de su costo, sino por el tiempo que tienes que dedicar al viaje. Los "clientes" no siempre van a comprender que un viaje supone dinero, así como tiempo, especialmente lo segundo. El tema de tu tiempo va ser muy poco valorado. Parece que no se comprende fácil que pierdas dinero estando metido una hora en un tren (o esperando cuando llegan tarde), o que, sencillamente, no es tu mayor ilusión hacerlo, que preferirías estar con tu gente también, disfrutar del día, vivir un poco... aunque lo cierto será que seguirás metiendo horas intentando sacar adelante tu negocio (recuerda que las facturas hay que pagarlas y que los fotógrafos no son inmunes a ellas). 
  • Quizá no lo sepas. En la mayoría de las ocasiones, los demás fotógrafos no van a ser compifotógrafos. Lo más probable es que esa gente que entre a tu página web, después de tus horas invertidas en darte a conocer, sean otros fotógrafos que busquen y rebusquen hasta la saciedad cualquier nimiedad para hundirte. Hay casos de fotógrafos que han denunciado el establecimiento de otros fotógrafos, alegando razones de risa. No obstante, a veces te puedes llevar una sorpresa y tener un compifotógrafo de verdad (los contarás con los dedos de una mano). Ten en cuenta, como ya se ha dicho anteriormente, que esta profesión es dura, mucho. La gente se juega su pan, y te van a considerar un enemigo, especialmente si vives en una ciudad pequeña, donde no hay mucha demanda fotográfica y mucha oferta (ya que, en ciertos lugares, a no ser que pongas tu propio negocio, no vas a poder trabajar de fotógrafo por cuenta ajena).
  • Olvídate de la paz, y empieza a prepararte para la lucha constante. Y, cuando digo constante, es constante. Para esta profesión, aunque duela decirlo porque es un requisito para sacar mejores fotos, no deberías ser excesivamente sensible. Tanto en el ámbito profesional como en el personal, ser demasiado sensible, te puede traer disgustos, que no deberían merecerte la pena. Si lloras por algo, que no sea por tu negocio. Lo ideal sería que fueras, ante todo, práctico. Pero eso es muy difícil cuando es tu trabajo, a lo que le has dado todo tu amor y ganas, el que está siendo maltratado por ignorancia, soberbia y demás razones que mejor no mencionar.

En resumen, querido futuro fotógrafo profesional, lo más probable es que no tengas dinero ni vayas a ser conocido, así que más te vale tener ilusión porque es lo último que te va a quedar... a no ser que te la hayan arrebatado con todo lo que vas a tener que escuchar y experimentar en tus propias carnes. A veces la realidad supera la ficción.

A menudo, algunos clientes me han comentado que agradecen que sea una persona cercana y amable con ellos, cosa que me llena de entusiasmo. Según ellos, se suele decir que el fotógrafo es una persona no muy considerada, que a veces tratan a los demás incluso como si "le fueras a timar". Si los rumores son ciertos, imagino por qué motivos. Muchos años viviendo una profesión así, debe desgastar. Los "clientes" cuyas frases he expuesto al principio de esta entrada, a veces te hablan desde un trabajo fijo, en el que van a tener un sueldo sí o sí al mes. No hay nada como la tranquilidad de saber que vas a cobrar, aunque sea algo... que no te va a venir Hacienda y que te va a pegar una buena patada o que vas a acabar teniendo una deuda descomunal. Eso vale más que recibir 600€ en una semana (del que, como ya he dicho, te va a quedar la mitad) y que quizá no vuelvas a recibir en meses. Unos meses en los que tienes que pagar unos gastos (y no pocos precisamente) para sobrevivir y mejor no mencionar aquellos que tendrás para poder seguir manteniendo tu negocio. 

Pese a todo, quizá los fotógrafos que estamos en esta profesión por vocación, seamos un poco tontos. Es ver el resultado de tu trabajo, recibir una buena respuesta, sentir cómo lo estás dando todo y mejorando cada día... y como que te llenas de energía y de alegría, por muy complicadas que estén las cosas. Eso es pasión, y lo demás son tonterías. Desde aquí, un abrazo, ánimo y mucha fuerza a todos los fotógrafos y a los futuros... así como a todos los emprededores de este país, que nos asfixia y, que aunque no aporte más trabas que oportunidades, siguen adelante, como verdaderos superhéroes.

Marta Lallana

Nacida en San Sebastián, 1993. Autora de El Heredero de la Soledad, Saga Sariam y Vendo Vida, y fotógrafa profesional. Amante del anime, los juegos, el cine y de los animales.

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