Inmortalidad

Ojalá me hubiese comprado aquella cámara antes. Ojalá hubiese aprendido antes todo cuánto necesitaba para eternizar tu presencia, no sólo en mi retina, sino también en una imagen. 

Es extraño ver ahora cómo, en cada sesión, borro las fotografías por cualquier nimiedad que suponga una merma de su calidad. Y, sin embargo, las tuyas... ahí están, intactas aún y por siempre, pues, en tu caso, no importa que la cámara de aquel momento no superara los 8 megapíxeles, ni que no supiera encuadrar, enfocar o componer con decencia... Lo importante es que aún pervives en aquellas imágenes, que la suerte que me condujo a conocerte no fue un simple sueño, sino una realidad patente. 

Ojalá hubiese tenido la capacidad de hacer gloria eterna de tu belleza antes. Eras tan perfecto... y lo sigues siendo en mis recuerdos. Parece que son indiferentes los años que pasen, tu ausencia todavía duele. Maldita muerte.

Estés donde estés, hermano, que por favor estés bien.

Marta Lallana

Nacida en San Sebastián, 1993. Autora de El Heredero de la Soledad, Saga Sariam y Vendo Vida, y fotógrafa profesional. Amante del anime, los juegos, el cine y de los animales.

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