Consecuencias de decir NO a la explotación

Me advirtieron. Me advirtieron que no debía aceptar un encargo de ella, que los fotógrafos y demás profesionales habían huido de ella, que quería siervos y no trabajadores con dignidad... Y, sin embargo, acepté. "La profesionalidad es eso. Independientemente de cómo sea el cliente, hay que realizar el trabajo", dije. 

Gilipollas de mí, como de costumbre.

Una noche me llegó un mensaje de... (vamos a llamarla Cruella, ¿por qué no?) Cruella. En la época en la que yo era estudiante de fotografía, se realizaban colaboraciones con ella, ya que era profesora de maquilladoras y, como intercambio, nos venía fenomenal para fotografía de estudio (Beauty, concretamente).


Incluso antes de conocerla (aunque fuese de vista), malas historias se escuchaban sobre su "buen hacer" con los fotógrafos y demás profesionales. No pagaba (el 95% de las veces, ya que sabe cómo encontrar a estudiantes en practicas que sólo desean ampliar su portfolio), o pagaba lo mínimo pero después te exigía el mundo.

En el pasado, una compañera mía le pidió una estudiante de maquillaje de las suyas para una sesión de intercambio personal, pero después no pudo cumplir sus exigencias de ser fotógrafa para ella por imposibilidad en una de las dos ocasiones que exigió Cruella. Sí, a Cruella un favor había que devolvérselo el doble, aunque tampoco hubiese sido su mano de obra, sino la de otra... Por tanto, yo me ofrecí, en mi época de estudiante, a hacerle una sesión de Beauty primero y después, otro día, a cubrir un evento (acompañando a mi compañera). Estuve mínimo tres horas, tanto en la sesión como en el reportaje. Pagué las idas y vueltas y nadie me las costeó. Fue gratis, era estudiante y ella estuvo feliz con el resultado, claro está. (No, no me sobra el dinero, lamentablemente. Ni me permito comprarme un triste croissant de tamaño normal "porque hay que ahorrar").


Bueno, volviendo a esa noche, a aquel mensaje que pude ver de milagro porque eran casi las once de la noche. Me pedía que fuera al día siguiente a su evento de demostración de maquillaje (a un fotógrafo hay que avisarlo con antelación para que se pueda organizar). Por supuesto, lo quería gratis. Sin embargo, el tiempo había trascurrido y yo me había convertido en fotógrafa y tenía un negocio. 

Le di el listado de mis precios, más que claros en mi página web. Probablemente sería la primera vez que alguien le ponía el precio y no al contrario, por lo que se molestó. "me parece complejo de valorar marta", me dijo. Traducción un tanto cómica: "Yo soy la que sabe muy bien valorar tu trabajo de fotógrafa, no tú, que eres fotógrafa, has estudiado para ello y te dedicas a eso.. ¡Por favor, qué niñata!".

Mis precios son mínimos, de los cuales hay que quitar IVA, IRPF, alta de seguridad social, baja de seguridad social, gestión de la seguridad social, creación de factura, transferencias bancarias, etc EN CADA ENCARGO. Es lo que tiene ser trabajadora de una cooperativa y no autónoma. 

En definitiva, eran 65€+IVA.

Y, como se molestó y le dio el capricho de que las fotografías que hiciera no las pudiera usar para portfolio, decidió también pagar el añadido de 11€ por garantía de no publicación. Buena jugada por su parte, ya lo veréis.


Me dijo que se lo pensaría y que ya me diría. Y, efectivamente, como no encontró a alguien que se lo hiciera gratis, tuvo que contratarme para su evento. Sólo quería una hora de REPORTAJE EVENTO (no Beauty, que es muy distinto).

Sin embargo, hay que añadir también que me lo dijo unas horas antes de comenzar el evento y no me especificó nada... (Ni qué clases de instrumentos tenía para usar, cosa más que importante si ella quería hacer una especie de estudio improvisado en su escuela). 

Por el sentimiento del deber firme que poseo, fui casi dos horas antes de la hora que había contratado para ver cuál era el panorama y qué instrumentos tenía para la sesión (ella quería que usase sus cosas). Yo necesitaba saber que todo iba a marchar bien, por profesionalidad y porque sabía que ella no me lo iba a poner nada fácil después de "molestarse en pagarme".

Con su mirada podría haberme matado. No estaba de muy buen humor y yo estaba demasiado nerviosa como para hablar con decencia, pero bueno, esa es otra historia.


Lo preparé todo (a la primera). Me dio nostalgia... ya que allí (en aquel pequeño cuarto oscuro) fue donde por primera vez coloqué y organicé un estudio por mí misma. Y la diferencia era abismal, de aquel entonces y de ahora. Recuerdo que, como estudiante, tardé siglos en ponerlo todo... en prepararlo todo bien y en arrancar los flash con la medida perfecta. Ahora, fue colocar y dar unos toques, y LISTO. Brevemente, me sentí orgullosa, pero se me fue rápido ese sentimiento, porque estaba muy nerviosa. Problamente, intuición.

Cruella no tenía difusores con decencia ni nada más que no fuese un paraguas (y un fondo blanco con arrugas puesto malamente sobre una especie de caballete que sujetaba una lámina de plástico), así que tuve que arreglármelas como pude. Menos mal que llevé mi propio reflector y un compañero para que lo sujetara, que si no...

No, tampoco le pagaron a él su ida y vuelta (bueno, lo hice yo).

En el principio de la sesión, cuando estaba metiendo caña al flash, Cruella dijo "es que a mí me gusta el contraste"... como para que bajara la intensidad y no "quemara" un poco la piel, como se suele hacer en Beuaty para embellecer y dar más protagonismo al maquillaje que a la piel. No dijo nada más. Ahí quedó la cosa y se fue.

Bajé la intensidad para hacer más contraste (aunque no de forma inexorable), y comenzó la sesión. La modelo la verdad que fue majísima, lo mejor de aquel día. (No, ella no cobraba por si os lo preguntábais al igual que la chica joven que había sacado las fotos mientras maquillaba).

La sesión fue bien y las fotografías también (le mostré las fotografías ahí mismo y dijo que le gustaban delante de la modelo y de una de sus compañeras), así que, más o menos, pude contentarme pese a todas las malas predicciones que se habían profesado.


Me tiré horas con la edición, como dos tardes enteras de dos días distintos... Sabía que me había pagado como para un evento (NO PARA UN BEAUTY) y no debía esforzarme tanto, pero, aún así, lo intenté, aunque tampoco hasta el nivel óptimo. Pero las horas las metí. Hice mucho más de lo que me había pagado. Para quienes no sepan, no es lo mismo editar un Beauty (un maquillaje) que un reportaje. El primero es... tremendo. Es algo de una o dos fotos muy bien hechas, no como en un reportaje, donde importa más la cantidad que el detalle de la edición. De hecho, debido a la cantidad mínima de fotos que debía entregar, tuve que dar una foto de las del comienzo, en la que no había pose ni nada por parte de la modelo (donde se hacen las pruebas). Estaba bien, pero, de 15 fotos (donde había muy buenas fotos), era la menos favorecida y es la única que está utilizando para decir lo mala que soy. "Igual, Cruella, si a la modelo no la hubieras obligado a estar mucho más tiempo de lo que debía (ya bastante había tenido con aguantar tu evento) y no se hubiera tenido que ir, hubiéramos podido hacer más fotos y yo tener más que dar, pero hay cosas que son físicamente imposibles, especialmente si pides fotos de Beauty en una sesión contratada como evento."

Mi edición se dirigió al contraste que ella había mencionando, metiendo más tiempo de luces y sombras por ello además. Además, no cedí a la magia de un botón que te aplana la piel perdiendo la calidad, sino que fui quitando imperfecciones de su maquillaje (desperdigado por la cara) y de la piel individualmente para que no perdiera textura.

Y sin embargo, una vez hecha la entrega a los dos días como mucho para que las pudiera publicar cuanto antes... dijo que no le servía NINGUNA (que estaban muy contrastadas... es para llorar) y que el problema era la ILUMINACIÓN que había hecho en el estudio (yo le enseñé las fotos ese día después de la sesión y le gustó).

¿Ella sabía de iluminación? ¿De fotografía? Rotundamente, no. Se compró dos flash de estudio para abandonarlos en el fondo del trastero (de donde los rescaté ese día) porque no sabía usarlos. Bueno, tampoco ella sabía ENCENDER el pobre flashímetro... Todo esto lo dijo ella misma. (Ironía) Pero oye, después de iluminación fotográfica sabía muchísimo... (ironía). 

Yo al principio me lo creí todo (creo que necesito más autoestima) y le dije que no se preocupara, que, pese a la iluminación, yo controlaba la edición y cambiar la iluminación era lo más básico. Pero, casualmente, eso no le hizo mucha gracia. Ella lo que expuso fue en traducción "te doy la gran oportunidad de repetir la sesión y de rectificar tu gran error"

Al parecer, según ella, no se refería a contraste contraste... sino a contrastar el maquillaje sobre la piel. Pero eso no lo especificó, porque simplemente no le interesaba. Ya veréis por qué.

Efectivamente, cambié la iluminación con edición y la puse como las fotos que me enseñó que quería. Pero tampoco, dijo que ahora estaba exagerado el retoque y que REPITIERA LA SESIÓN. ¿Las fotos que me mostró eran de retoque fuerte? Sí, pero que tampoco le servía. "REPITE LA SESIÓN, COÑO" parecía gritar.

Yo le dije que volvería a repetir toda la edición de todas las fotos, de cada una de ellas... Y de nuevo, QUE REPITAS LA SESIÓN. 

Y ahí ya le dije literalmente: no es para nada necesario repetir la sesión.


Entonces se dio el punto de inflexión, el NO a la explotación que jamás había escuchado Cruella. La pobre, que al parecer quería pagarme la mitad de lo que pagó, quería conseguir ahora DOS SESIONES POR EL PRECIO DE UNA. Y claro, le jodí la estrategia. (Ironía) Coño, la chica es una jovencita con cara de niña de parvulario... ¿Cómo no la voy a poder explotar? La voy a tener en la mano, ya verás (Ironía) Pues no, efectivamente soy una joven con falta de ego y autoestima en general, pero sí que tengo sentido del honor. Mucho sentido del honor, así que no lo iba a permitir... No podía permitir que hiciera conmigo lo que le diese la gana, pasase lo que pasase. Y ahí firmé mi sentencia a nombre de lo que yo consideraba justicia, pese a que ame la tranquilidad en mi vida y, de hecho, la necesite por salud.

Cruella cambió totalmente de actitud. Comenzó a escribir muchos "jaja" (bueno, en realidad, más literalmente "Jjaja" que con el cabreo se le iba un poco el teclear), a descojonarse mucho, a decirme lo mal que hacía mi trabajo y que era la primera fotógrafa que no quería rectificar su trabajo a satisfacción del cliente (teniendo en esa misma conversación los cambios de edición de todas las fotos y el ofrecimiento de volverlo a hacer). 

Hubo una frase que para mí fue un antes y un después "Jjaja me puedo descojonar difundiendo tus fotos y su autoria!!" Por temas de mi pasado, no llevo bien el tema de la humillación. El término "descojonar" además es... Bueno, esa también es otra historia.

Antes de aquella frase, me ofrecí incluso a devolverle el dinero íntegro (necesitaba paz), pero no quería. Ella lo que quería era tenerme "agarrada por los huevos". Y, después de aquella frase que he mencionado que fue un antes y un después, le escribí un mensaje de esos largos y demasiado sinceros. 

Lloré como una magdalena, pero la justicia era la justicia. No obstante, a la mañana siguiente, pasé de llorar de tristeza a alivio cuando a un profesor de fotografía le enseñé las fotografías del antes y dijo, literalmente, que la iluminación era perfecta y que el segundo retoque, también.


Fue, sinceramente, una liberación que agradecí hasta en el último rincón de mi alma. Pude descansar en paz... hasta hoy

Me llegaron noticias horribles: Cruella había cumplido su amenaza y ahora estaba entrando en grupos de fotografía, poniendo mi nombre, apellidos y empresa, para descalificarme. Y, además, como ya dije anteriormente, enseña la primera fotografía de las 15 que le di (con el primer retoque, no con el segundo que había conseguido para ella), la del momento en el que empiezas a probar la iluminación. No, tampoco está mal. Pero, en esas 15, había muchas que estaban más que bien. Esas no las quiere enseñar.


¿Qué puedo hacer yo para limpiar mi nombre? Pagó el añadido para que yo no pudiera mostrar las fotografías. Por lo tanto, no tengo derecho a mostrarlas con dignidad y limpiar mi nombre. De ahí que dijera que jugó bien sus cartas pagando aquel añadido.

(Sí, lo está escribiendo hasta en publicaciones de otras personas, para que se vea bien... y a la chica de la publicación le ha importado un comino su comentario, que nada tenía que ver con lo que había puesto. Pero eso no me consuela) 

Nombre, apellido, página de Facebook de la empresa... No le ha faltado nada para hacer mala publicidad de mí. (Sí, ha escrito mal mi apellido, pero tampoco me consuela).

Y de llorar como una magdalena pasé a llorar de forma desconsolada. Incluso estoy siendo víctima de un fuerte temblor en el cuerpo. Como ya he dicho, la humillación pública no la llevo bien. No tengo fuerzas, no tengo ganas de nada. ¿Pero cómo dejarte caer cuando tienes un presente y un futuro que ganarte? Imposible. Totalmente imposible caer. Así que sigamos adelante como sea posible.

P.D: Efectivamente la entrada anterior tiene que ver con esta vivencia con Cruella.

Marta Lallana

Nacida en San Sebastián, 1993. Autora de El Heredero de la Soledad, Saga Sariam y Vendo Vida, y fotógrafa profesional. Amante del anime, los juegos, el cine y de los animales.

1 comentario:

  1. Hola,
    Para animarte te diré que esa tía está claramente desequilibrada. Es decir, que lo que vaya diciendo por ahí, aunque la gente no conozca la historia de fondo, tiene credibilidad regulera.
    Seguramente habrá varias personas que estén en varios grupos de fotografía en los que esta tipa ha ido difamándote. Tú ponte en el lugar de esa gente, ¿te parecería normal ver a una persona repitiendo lo mismo en todos los grupos, con intención claramente dañina? ¿o te parecería más bien el comportamiento de alguien obsesivo y venenoso?
    En segundo lugar, ¿eso no es denunciable?

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