"Dar valor" y "Degradar la profesión"

Hace unos días, en una página de Facebook llamada "Cadena de favores Donosti", oferté sesiones fotográficas gratuitas a cambio de su introducción al portfolio y divulgación de redes sociales. Concretamente, necesitaba de bebé y de infantil.

Bueno, pues estalló la bomba.

Lo primero que ocurrió, una de las tantas madres que me contactaron porque quería realizar una sesión, quería opinar al respecto:

Escribo este email porque estoy interesada en hacerle fotos a mi bebe. Mi niño, tiene tres meses recien cumplidos.
A mi me gusta la fotografía  y le suelo hacer fotos pero claro está que es como hobby y no tengo el conocimiento de un profesional por ello estoy interesada en hacerle un reportaje.
He visto que pones gratis, pero en mi opinión aunque tengas que ampliar en portafolio también tienes que valorar tu trabajo, por ello debes cobrar.yo estoy dispuesta a pagar(precio asequible, jeje) y que le hagas fotos.

Agradecí profundamente sus buenos deseos de pagar por la sesión, pero era mi deber responder a su opinión:

Por mí encantada de realizarle una sesión a tu bebé. Y gracias por tus palabras y por ofrecerte a pagar pese al ofrecimiento gratuito que yo he hecho. Sin embargo, necesito decirte que yo, quien ha invertido dinero, esfuerzos y ganas en mi formación, valoro más que nadie mi trabajo. El valor de un trabajo no se reduce a una cuantía monetaria. La cuantía monetaria es lo que le permite a uno proseguir con su trabajo, a sobrevivir con él, pero para nada es capaz de determinar su valor. Dar valor es, después de decenas de sesiones, seguir teniendo la valentía y la pasión suficientes para superarte cada día y disfrutarlo, no rendirte, seguir creyendo en tus sueños pese a las trabas que se interpongan en tu camino y buscar constantemente salidas. Dar valor forma parte del mundo de los sentimientos, no del material. 
Además, el portfolio lo es todo para un fotógrafo. Cuando un cliente se decanta por un fotógrafo, ve sus fotografías. Hace unas semanas, un fotógrafo contactó conmigo. Buscaba contratar a un retocador profesional. Lamentablemente, yo no tenía más que una fotografía con un nivel de retoque alto, debido al tiempo que supone. Entre eso y mi escasa edad (por no mencionar que mi apariencia me resta bastantes años más)... te puedes imaginar. No me creyó, me dijo, entre otras cosas bastantes feas, que sería la "típica que dice que sabe pero que después decepciona". Me cabreé, me encerré en mi casa y realicé dos fotografías más con un nivel avanzado de retoque. Cuando ésta persona las vio, me volvió a llamar y quiso contratarme. 
No se puede pretender vender tu trabajo sin un buen portfolio que te respalde. 

Como esperaba, no volvió a contactar conmigo.

Pero ocurrió algo mucho peor, en público. En la misma publicación de Cadena de favores:


Esto ya empieza a reflejar "un poco" de odio hacia mi persona. Entre lo de degradar la profesión y lo de "Además fotos de "niños"? para qué dices que las quieres? ummm luego ir enseñándolas por ahí" (como si me tratase de alguna clase de energúmena psicópata), me salió la vena:

Buenas noches Danielo! Tenemos que demostrar a la sociedad que la fotografía no es darle a un botón, no es comprarte simplemente una buena cámara y tirar para delante, ni sacar fotos espontáneamente sin conocimiento de causa. Tenemos que demostrar que "esto no lo hace cualquiera" o, como dices tú, "si esto lo hace mi sobrino...". Yo no regalo mi tiempo y mi trabajo, hago un intercambio. Y, por dios, el valor de un trabajo no se reduce a una cuantía económica, dar valor está muy por encima de algo material. Degradar una profesión es dejarte vencer por la dejadez, no seguir luchando por tus fotografías, por cada sesión y reportaje... no darlo todo y entregárselo al cliente de cualquier manera.  
Vivimos en una meritocracia. No podemos pretender llamarnos profesionales sin tener un buen portfolio que nos respalde. Que alguien te dé su permiso para divulgar y mostrar sus fotografías, es más que importante en una profesión como ésta. Pero siempre es mejor prejuzgar de cualquier manera. 
Una fotografía bien expuesta, compuesta, editada y finalizada se nota. Lo noto yo, lo notan los demás, lo nota el cliente. El esfuerzo se aprecia fácilmente en el mundo de la imagen. Rebeca Saray, una retocadora profesional buenísima de este país, hace intercambios. Y te aseguro que no por eso, cuando vaya a vender su trabajo, va a tener ningún problema de conseguirlo (de hecho, no lo tiene). Porque, simplemente, sus fotos son una pasada. Pero hay que demostrarlo, todo hay que demostrarlo... Tenemos que ir más allá de las palabras. En nuestro caso, del "botoncito". TENEMOS QUE DEMOSTRAR LO QUE VALEMOS EN NUESTRAS FOTOGRAFÍAS NO EN NUESTROS PRECIOS. Un abrazo.

No entiendo a las personas... O quizá sí, pero asquea tanto pensar en los posibles motivos que es mejor ni hacerlo. Sin embargo, está claro: miedo... (y muchas ganas de ser el "justiciero del Face" para poder irse a la cama contento). Desconozco si estas dos personas que han comentado son fotógrafos profesionales (insisto en esta última palabra). Mirando sus perfiles, uno no lo parece, y el otro aparenta ser el típico caso que se hace llamar fotógrafo en la fase amateur. 

Por tanto, el motivo del miedo se hace incluso más patente en esta situación. Son personas que desconocen todo el trabajo que hay detrás de una fotografía. Personas que realmente creen que se limita a darle a un botón y a comprar una "buena cámara". Y que, por ello, se puede avecinar un mundo donde la sociedad, tras hacer unos cuantos de la fotografía algo gratuito, no va a querer entonces pagar por servicios fotográficos.

Me gustaría conocer a la persona que tenga los cojones suficientes para exigirle a fotográfos profesionales, que ya tienen su recorrido y han demostrado su valía (como Le Photograph, Rebeca Saray o Mandragora), servicios a lo gratis.

Marta Lallana

Nacida en San Sebastián, 1993. Autora de El Heredero de la Soledad, Saga Sariam y Vendo Vida, y fotógrafa profesional. Amante del anime, los juegos, el cine y de los animales.

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