This is Spain

Vivo en un país en el que financiar la diversión de torturar toros es más importante que asegurar la salud. Mientras las medicinas se hacen cada día más caras, observamos cómo nuestros "queridos" y "honrados" mandatarios reparten premios considerados culturales a torturadores o destina fondos a su Iglesia. 

A pocos medios han llegado noticias como la que concierne a la retirada del oxígeno a un grupo de enfermos de terapia respiratoria de la localidad de Alcázar de San Juan, al cierre de hospitales o a las muertes ocasionadas por los recortes en sanidad. A ellos no les conviene. Juegan con la salud de millones de personas mientras se bañan en un lago de billetes públicos, sueldos extra, donativos, privilegios como coches o viajes de lujo, etc. 


Creen en Dios porque viven como Dios y, tras la sombra de sus discursos sobre democracia y Estado aconfesional, imponen leyes nacidas de la subjetividad de sus creencias religiosas e ideológicas de forma dictatorial (¿Derecho de manifestarse? ¿Qué es eso? ¿Se come?). De este modo, España se convierte en el inodoro donde defecan sus disparates retrógrados. 


Y, claro está, como grandes defensores de la mujer que son (entiéndase la ironía), olvídese usted de los métodos anticonceptivos. A partir de este agosto, se obligará a pagar el precio íntegro de las píldoras anticonceptivas. Es decir, como sean tus ingresos humildes, olvídate del sexo, mujer. Y digo "mujer", porque, por supuesto, esto no afectará al hombre. Si el hombre fuese el que se quedase embarazado, otro pájaro cantaría.


Lástima que esas píldoras no sirvan únicamente para impedir el embarazo, sino también para controlar casos de menstruaciones extremadamente dolorosas y con hemorragias constantes durante semanas. Sí, semanas. En términos concretos, si usted es una persona con escasos recursos económicos y posee este problema, siéntase libre de dejar atrás toda esperanza de una vida normal y de desangrarse hasta morir, porque... la libertad sexual de la mujer es pecado en un estado "aconfesional". Bueno, siempre podría usted usar los anticonceptivos antiguos que poseen levonorgestrel (combinado con etinilestradiol) y es, para nuestros queridos mandatarios, una buena alternativa pese a los perjudiciales efectos secundarios que produce. ¡Qué más dará, sólo somos mujeres (entiéndase de nuevo la ironía)!

¿Pero sabéis qué es lo peor de todo? Que tienen mayoría absoluta. O bien manipulan diestramente los votos o estamos rodeados de ellos. No sé qué es peor.

Marta Lallana

Nacida en San Sebastián, 1993. Autora de El Heredero de la Soledad, Saga Sariam y Vendo Vida, y fotógrafa profesional. Amante del anime, los juegos, el cine y de los animales.

1 comentario:

  1. Cierto, es para llorar. Menos mal que sabes decirlo con humor, y podemos tragarnos la amargura. Besos guapi

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